30 agosto 2013

Etiquetas:

INDIE REVIEW - DE ARRIBA, UN RAYO: ESCAPE

COMPARTIR


De arriba, un rayo por Gonzalo Salinas @salsaman1991

Una columna semanal de juegos indie. Todos gratis, porque mientras sea de arriba, hasta un rayo viene bien.


Escape

(Seonghyeon Jang, GyoungGeun Jung, Paul Jung, Jongwah Kim, Kay Kim, Sinhyub Kim, Sungho Kim, Demonique, Max Richter)


Resulta muy difícil juzgar un juego cuando está basado en una historia real.




Escape es la obra de un grupo de artistas, dedicado a su amigo J.P., quien escapó del régimen dictatorial de Corea del Norte. Cada año, miles de personas hacen lo imposible por llegar al país vecino, buscando libertad. Incluso, llegando a pasar en condiciones de aislamiento durante meses, sin ver la luz del día y a duras penas teniendo algo para comer.



En esta oportunidad, tomamos el rol de un niño, encerrado junto a su hermana y algunos otros a quienes no parece conocer, en un contenedor. La atmósfera es pesada. Cada ruido es una posible advertencia de muerte. La hermana habla, aunque no mucho. El miedo es palpable. Se vuelve difícil, como ya mencioné, juzgarlo por la forma en que presenta su historia. El diálogo suena un poco falso y cliché de a momentos. Sin embargo, ¿cómo actuaríamos nosotros en una situación así? Quizás las frases trilladas son lo único que a veces se le ocurre a la gente.


Nuestra interacción en el juego es únicamente con un guardia, al que ni siquiera vemos. Aparentemente, el soldado decidió jugar un juego particular con los niños. Si quieren comer, tienen que replicar la forma rítmica en que golpea la puerta del contenedor. Al equivocarnos, en lugar de un golpeteo, oímos un ruido metálico y estruendoso. Si hacemos demasiado ruido, los demás soldados se dan cuenta de que hay gente a bordo. Si lo hacemos bien, los niños reciben algunas papas, a veces ni siquiera en buen estado.


Quizás, el soldado que decidió jugar así con estos niños desesperados esté siendo cruel. Quizás fue la única forma que encontró de avisarles que venía a darles comida, para evitar que salieran innecesariamente, arriesgando sus vidas. Es imposible saber sus verdaderas intenciones.



Los gráficos son limitados. Pero a veces, menos es más. Me recuerda a algunas obras plásticas que debo haber visto hace mucho tiempo. Expresivo, aunque sin exagerar. Apenas podemos ver a los personajes en la oscuridad del contenedor. Y aún así, sabemos quiénes son y por lo que están pasando. Una forma extraña de intimidad.


Escape, por si solo, no es muy impresionante. Es la historia detrás de la obra lo que le brinda importancia: demuestra el increíble potencial de los videojuegos como medio para la biografía, evocando en el jugador una empatía mucho mayor que la que un libro o una película podrían alcanzar. No necesariamente mediante realismo absoluto, sino poniendo al público en la situación de otros. Permitiéndoles explorar las alternativas (o la desesperante carencia de ellas) que sus protagonistas tuvieron en algún punto en sus vidas.


Sin duda, aún no hemos llegado al punto en que podamos afirmar que supera a otros medios. Sin embargo, el potencial está ahí. La promesa de una nueva forma de enmarcar estas historias, personales y únicas.


Escape puede jugarse online en el siguiente link.


Si quieren ver otros ejemplos de juegos biográficos, recomiendo encarecidamente Dys4ia, de Anna Anthropy, y Mainichi, de Mattie Brice.