01 agosto 2013

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INDIE REVIEW - DE ARRIBA, UN RAYO: Battle Cube (Nifflas), Shrug Song (Nifflas, Alina Constantin), Ynglet (Nifflas, Sara Sandberg)

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De arriba, un rayo por Gonzalo Salinas @salsaman1991

Una columna semanal de juegos indie. Todos gratis, porque mientras sea de arriba, hasta un rayo viene bien.



Battle Cube (Nifflas), Shrug Song (Nifflas, Alina Constantin), Ynglet (Nifflas, Sara Sandberg)



Ojalá alguno de estos tres juegos fuera malo. Al menos, así me sentiría un poco mejor. En el tiempo en que yo escribí dos artículos y perdí un examen de fisicoquímica, Nifflas publicó tres juegos. Sí, son cortos, pero...¿tres juegos, hermano? Y eso es realmente lo único malo que puede decirse de ellos, que son cortos. Se sienten como prototipos de proyectos que podrían ser mucho más largos (y uno de ellos lo es), incluso sin alejarse mucho de las simples mecánicas que presentan. Y si tuviera que destacar algo en los tres por igual sería el espectacular diseño de sonido. Tres pequeños mundos vibrantes que resuenan con las acciones del jugador.



Battle Cube (Nifflas)




En el vacío absoluto de lo que uno podría suponer es el espacio, yace Battle Cube. Una máquina mortal y precisa, de obsidiana pulida, humo y engranajes. No hay historia. No hay pretexto. No hay armas para defenderse. Sólo existe Battle Cube, y la rítmica desesperación industrializada que éste inspira.



En realidad, no es tan ominoso como parece. Ya que el pequeño cuadrado blanco que controlamos es incapaz de defenderse, lo único que podemos hacer es evadir, volviéndolo similar a un shoot-em-up (o "juegos de navecitas", en español) del tipo bullet hell ("¿POR QUÉ EL CREADOR ME ODIA? ¿YO QUÉ LE HICEEEE?", en español). Battle Cube acosa al jugador con rayos y proyectiles al ritmo de sintetizadores.




Shrug Song (Nifflas, Alina Constantin)





Shrug Song es el prólogo para un proyecto mayor de Alina Constantin, una introducción al universo de los Shrugs, seres mágicos y musicales, capaces de manipular el mundo a su alrededor con los sonidos que producen.



Los colores suaves, las imaginativas transformaciones, y la vibrante animación sólo podría describirlas como afectuosas. Claramente, hay mucho cuidado en el diseño de este pequeño universo. Es como un libro infantil que responde a nuestros caprichos con elegancia.


Ynglet (Nifflas, Sara Sandberg)




















En Ynglet, un pez (al menos, eso creo que es) nada y salta en un mar geométrico. Dentro de las burbujas dibujadas a mano, puede moverse libremente. Una vez fuera de ellas, es susceptible a la gravedad. Cuesta un poco entender el mecanismo, pero una vez que hace click se vuelve muy satisfactorio.



Nuestro pez salta desde un cuadrado, rozando soles melódicos, y sumergiéndose en un círculo con un splash, ahogando nuevamente la música. Una forma de libertad que nace de la fluidez de un movimiento perfectamente planeado y ejecutado.





Como mencioné, los tres comparten un excelente diseño de sonido, así como visual, a cargo del propio Nifflas en Battle Cube, Alina Constantin en Shrug Song y Sara Sandberg en Ynglet, pero cada uno con su propia personalidad. Tres experiencias compactas para pasar un buen rato.

Los tres juegos, y algunos más, pueden descargarse de la página de Nifflas