24 enero 2014

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La Venenosa Saga de Candy Crush Saga

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La empresa King, desarrolladores de Candy Crush Saga, acaba de obtener los derechos exclusivos para usar la palabra "candy" en títulos de videojuegos.

Lo cual es ridículo. Y problemático.

"Caramelo" es una palabra común. Una palabra que todos conocemos. Una palabra que algunos usan a diario, incluso. King no inventó los caramelos, ni el concepto de caramelos, ni fueron los primeros en poner esa palabra en el título de su juego, ni mucho menos los primeros en usarlos en un juego como elemento de gameplay.

Sin embargo, la oficina de patentes de Estados Unidos ha declarado la palabra, en relación a videojuegos, como de uso exclusivo para ellos. Y ya han empezado a llover las amenazas de demanda.


Si bien King tiene todo el derecho del mundo a perseguir gente que ha copiado el gameplay de su juego y le ha puesto un nombre similar para engañar gente, su marca debería considerarse "Candy Crush", no "candy" a secas.

Y ciertamente no debería perseguir a la gente que ha hecho juegos como All Candy Casino Slots. Su creador, Benjami Hsu, fue contactado por los abogados de King porque, según ellos, el término "slots" no es suficiente para diferenciarlo de Candy Crush Saga, y los íconos son demasiado parecidos... por tener caramelos dibujados. Ni siquiera son los mismos caramelos. La gran pregunta es, ¿irán a mandarle amenazas a todo el mundo que usó la palabra en el título de un juego? Porque de acuerdo a Metacritic hay casi mil juegos distintos que entran en esa categoría. La amplia mayoría de ellos lanzados antes que Candy Crush Saga.

El problema no termina ahí. La marca registrada extiende la exclusividad del uso de "candy" a la industria textil, a pesar de que hay empresas establecidas hace años con nombres como Candy Clothing, Candy Couture o Sugar Candy.




Pero, por si fuera poco, King también intentó obtener los derechos del término "saga", una palabra aún más antigua que candy. Originalmente utilizada en las culturas escandinava y germánica para describir las historias épicas de los primeros viajes vikingos y sus batallas, la palabra se ha extendido a obras de ficción, como es el caso de la saga de El Padrino, o la saga Star Wars. También es ampliamente utilizada en videojuegos. Casi cuatrocientos juegos lanzados desde el año 2000 en adelante la tienen en su título.

Y lo más curioso del caso es que, a pesar de que aún no le han concedido la marca registrada, también han empezado a mandar amenazas de juicio por ella. Tal es el caso de los desarrolladores Stoic, una empresa creada por ex-empleados de Bioware, que lanzó a principios de este año el juego de estrategia y RPG The Banner Saga. Nuevamente en esta ocasión el pedido fue que cambiaran el nombre, ya que según ellos, podría confundir a los clientes.

¿Alguien realmente es tan estúpido para confundir un juego de mover caramelos en un tablero con uno que cuenta el tortuoso y sangriento exilio de un grupo de vikingos?


Todo esto no es nuevo en la industria. En 2011 y 2012, Mojang (creadores de Minecraft) estuvieron al borde de ser demandados por Bethesda por haber nombrado su juego Scrolls. Éstos últimos mantenían que siendo un juego de fantasía, podía confundirse con The Elder Scrolls. Las dos empresas llegaron a un acuerdo en marzo de 2012. Y antes que eso, una empresa fraudulenta registró el nombre Edge e intentó demandar a todo el que la usara en el rubro videojuegos durante casi una década, afectando por ejemplo a la revista de videojuegos del mismo nombre o a Mirror's Edge. Eventualmente, un juicio declaró que como técnicamente nadie trabajaba en esa empresa, nunca iba a sacar un juego con ese nombre y por ende sólo estaba extorsionando gente.

En respuesta a esto, un grupo de desarrolladores indie comenzó un game jam llamado Candy Jam, como forma de protesta. La idea es hacer juegos que infrinjan el trademark de cosas ridículas como las ya mencionadas candy, saga, edge o scrolls.



Como ya mencioné, King tiene todo el derecho del mundo de perseguir a quienes clonan su juego, o le ponen un nombre parecido. Pero tener derecho exclusivo a una palabra común y corriente es rídiculo. Utilizar ese derecho para obstruir a otra gente que se gana la vida haciendo juegos y no tiene dinero para contratar abogados, cuando King gana casi medio millón de dólares por día con Candy Crush Saga, es lisa y llanamente tener malas intenciones.

Por Gonzalo Salinas @salsaman1991